
Se trata de un cuadro de gran formato, 260 x 200 cm pintado al óleo sobre lienzo; podría decir muchas cosas de el, pero bastará con estas: si lo ves de lejos te impacta, te atrae y si lo ves de cerca, te mete en la escena y te lleva; su título, «Papaver 18, a terra de Morfeo», por si sólo ya nos dice algo de su contenido, que, dicho en pocas palabras, alude a una visión cósmica de lo terrenal.


Estas obras de gran formato tienen impacto visual; pero un artista que se precie no se conforma con eso, además exige, contenido y alma; y poseen ambas cualidades.
Se las llevará el mejor postor, que suele ser el mejor observador. Hay que estar delante de ellas para comprobar que es verdad lo que digo; aunque, viendo las fotos e imaginándolas colgadas, enmarcadas y correctamente iluminadas, ya nos damos una idea aproximada de cómo se verían.
He sufrido pintándolas y disfrutado viéndolas; ahora toca que el público también las disfrute, porque como he dicho en alguna ocasión: «Un pensamiento guardado, no existe y un cuadro guardado, tampoco».
Si entras en mi sitio web, observa, lee y no corras, no quieras ver cien cosas en un minuto; porque Internet es como la carretera, si vas demasiado a prisa no ves las señales y te pierdes; y al final, no te aprovecha en nada.
